jueves, 2 de diciembre de 2010

LA COMUNICACIÓN: DIVERSOS ENFOQUES, UN SOLO PROBLEMA


INTRODUCCIÓN

Desde que el hombre existe, existe la comunicación. Esta es una impronta que por obvia a sido muchas veces desatendida, sin embargo, es tan importante y esencial para la vida del ser humano social como lo es su hábitat. Incluso, podríamos decir que lo peor que le puede pasar al hombre social no es morir, sino quedarse incomunicado (por algo es un castigo en las cárceles).

Al hablar del hombre social, me refiero no al individuo por sí mismo ni como ser con vida orgánica, sino al individuo cuyas características de comportamiento están marcadas por la confluencia de diversos factores externos en su formación: familia, amigos, educación, creencias, medio ambiente, recursos económicos, cultura, etcétera; que combinados con los factores internos (biopsíquicos), dan como resultado a un individuo único e irrepetible y, por tanto, diferenciable. No obstante el hecho de su unicidad, es un sujeto que posee similitudes y convergencias biopsicosociales con otros sujetos igualmente único e irrepetibles y que al momento de compartirlas, a través de un proceso de comunicación, se convierte en hombre social que forma sociedades y que al mismo tiempo es formado por la sociedad a la que pertenece.

En otras palabras, estamos hechos de nosotros mismos, entendiendo por ello que somos y vivimos en lo que considero un principio de integración social y que he llamado una estructura estructurada estructurante. Estructura, porque estamos formados de objetos, circunstancias, experiencias, cuerpo, etcétera, que forman un sólo cúmulo. Estructurada porque este cúmulo se aglutina en nuestra persona física y mental, haciéndonos funcional de tal o cual manera, dentro de patrones, si bien no definidos, sí reconocibles en nuestro núcleo psicosocial. Estructurante, porque al actuar como padres, como hermanos, como amigos, en fin, al actuar como sociedad, damos las pautas para la estructuración de los individuos que nacen o se adhieren a nuestra estructura psicosocial compartida. Así pues, desde nuestro presente, estamos ligados a nuestro pasado y estas ligas guían nuestros movimientos, consciente o inconscientemente, y sólo a riesgo de alienarnos, podríamos romper con estas ataduras de manera tajante y total.

LA COMUNICACIÓN

Curiosamente, este proceso se comenzó a estudiar científicamente mucho después de que surgiera el interés por sus actores, los hombres. Como se mencionó en la introducción, el proceso a través del cual se da el intercambio o establecimiento de interrelaciones entre los sujetos sociales es la comunicación. Por tanto, para comprender al hombre social debemos estudiarlo desde, a partir, con y por medio de un proceso de comunicación.

Ya los estudiosos de la materia han hecho varios avances en esta investigación. Se ha evolucionado de la comunicación lineal –que describía al proceso como una serie de características más bien tecnológicas, en las cuales los elementos podían ser hombres o máquinas, da igual y que en realidad sólo están unidos por un ligero lazo que es el mensaje–, pasando por el dinamismo –cuya contribución principal radica no sólo en establecer que la comunicación se da entre personas, sino en la incorporación del concepto “feed back” o retroalimentación como condición para que se cierre el proceso de comunicación efectiva (aunque en realidad sólo se referían a una respuesta, fuere cual fuere)–; en la actualidad, se estudia el concepto de comunicación productiva , cuya tesis surge del dinamismo, pero condiciona la efectividad del proceso de comunicación no sólo a la generación de una respuesta sino a la capacidad de esta para lograr “la transformación y mejora de cualquier sistema para beneficio de todas las partes que lo integran (emisores y receptores) a partir de la retroalimentación del público o públicos (conjunto de receptores) al propio sistema (emisor o grupo de emisores que actúa/n como representante/s del sistema porque tienen la autoridad formal y el poder necesarios que así lo acreditan), y de la evidencia empírica disponible que el cambio efectuado por y en el sistema beneficia a todos los que lo integran” .

LA COMUNICACIÓN PRODUCTIVA

Esta última concepción, surgida del estudio y aplicación de las teorías comunicacionales en el desarrollo de las organizaciones e instituciones, trata de particularizar los requisitos con los que debe cumplir y en los que se debe desenvolver la comunicación para que exista. En primer lugar, incorpora al pensamiento sistémico en este estudio, al asumir a las organizaciones como sistemas normativos (aquellos que cuentan con un corazón ideológico y con un conjunto de reglas que determinan la operación), sin los cuales la comunicación no existe. En segundo lugar, añade al corazón ideológico dos requisitos: a) contener en su propósito no sólo la “razón de ser” del sistema sino la forma en que se va a lograr impactar de manera benéfica en el entorno y la sociedad a la cual pertenece dicho sistema; b) la obligatoriedad de mantener congruencia (operar acorde al corazón ideológico gracias a una normatividad), coherencia (generando una imagen positiva entre los públicos) y consistencia (equilibrando la voluntad de emisores y receptores para cumplir con el corazón ideológico y creando las condiciones para alcanzar sus objetivos) en el sistema, a través de la difusión y comunicación del contenido del corazón ideológico por parte de las autoridades como emisores y de los públicos como receptores (yo agregaría las palabras “y viceversa”, pues el receptor al contestar de cualquier manera a un mensaje, se convierte en el emisor de otro mensaje).

De esta concepción se desprenden tres principios de la Comunicación Productiva, similares al Principio de Integración Social:

Comunicación Íntegra. Con flujos de información veraces y completos, a menos que la información a comunicar no la posea el sistema o sea estrictamente confidencial.

Comunicación Integral. Que sea capaz de satisfacer las necesidades detectadas de comunicación de los públicos previamente identificados, basada en el principio de comunicación íntegra.

Comunicación Integrada. Es decir, que el sistema cree o establezca las condiciones necesarias (físicas, sociales, culturales) para que el corazón ideológico se cumpla.

CONCLUSIONES

Ahora bien, hay varios puntos que en su concepción no aborda Nosnik, más por obviar que por omitir, sin embargo, son necesarios aclarar para comprender por qué esta teoría de la Comunicación Productiva resulta importante para el estudio global de la Comunicación, no como un estudio de especialidad en la materia.

Uno de estos puntos es que si asumimos como cierto el Principio de Integración Social, nos encontramos ante individuos cuyo comportamiento está interrelacionado con sus semejantes y, por tanto, para alcanzar objetivos y metas, incluso individuales, está supeditado a obtener y generar un cúmulo informativo con los demás. Para ello necesita un proceso compartido para establecer cualquier intercambio de información: este proceso es la comunicación. Así pues, podemos ver que la comunicación lleva una intencionalidad intrínseca y por lo mismo olvidada hasta hace tiempo; esta intencionalidad es la que debe medir a final de cuentas que el proceso de comunicación se haya completado de manera efectiva. No sólo generar una respuesta (feed back) será lo que mida la comunicación sino el que la respuesta haya sido la esperada y no otra. Por principio ético del “Suprasistema Humano” (término que no sé si existe, pero si no, debería acuñarse), esta transformación (entendida como la capacidad de generar cambio en los receptores) deberá tender al bienestar común, que se convertirá a su vez en bienestar social y por tanto en bienestar individual.

Es cierto, podemos completar la comunicación sin que genere bienestar para ninguna o sólo una de las partes, pero en este caso, la capacidad transformadora de la comunicación se verá limitada y/o en retroceso, es decir no será productiva, sino arbitraria, totalitaria o azarosa. En el caso de nuestra especialidad, la comunicación institucional, si no asumimos una actitud crítica ante esta nueva alternativa, seguiremos errando el camino para lograr empleados con alta productividad, integrados, con alto compromiso no sólo con los propósitos financieros o cuantitativos sino con los valores de la institución, que compartan la visión del futuro de la organización, los estándares de calidad. Seguirá siendo más difícil traducir en hechos los principios filosóficos del corazón ideológico, que explícita o implícitamente tienen todas las Empresas. A fin de cuentas seguir estudiando la comunicación facilitará el allanamiento del camino para lograr mejores interrelaciones en los miembros de las organizaciones y de la sociedad misma.

martes, 10 de noviembre de 2009

Muros

Aún recuerdo las imagenes en la televisión donde hace 20 años todos los canales se unían para transmitir en vivo la caida del Muro de Berlín, que más que una masa de concreto, se había convertido en un ejemplo de la intolerancia a las ideas y de lo infranqueable que el hombre puede ser cuando ambiciona el poder sobre los demás.

Ayer, Hillary Clinton, en un discurso corto pero demagógico, hablaba y afirmaba, con una aparente convicción, que hace 20 años el hombre cambió al caer el muro y con él las ideas comunistas. No obstante, creo que a la secretaria de Estado norteamericana, se le olvidó que ella misma votó desde su curul del senado a favor de la construcción del muro en la frotera de Estados Unidos con México. Una valla que divide no sólo los territorios sino que divide familias, esperanzas y proyectos de vida.

Y no, no es que esté a favor de la imigración libre o desmedida. Por el contrario, creo que a nuestro país le hace falta trabajar para que los mexicanos no tengamos que ir a buscar oportunidades, no de éxito sino de pura sobrevivencia, a otras latitudes. Creo que nuesto país debería ser autosuficiente y crear oportunidades de trabajo e ingresos dignos para todos. Pero también creo que los muros y los cierres de fronteras no son sino muestras de la irracionalidad, intolerancia y desapego ya no sólo a un socio comercial, sino a un pueblo entero del que el otro país ha recibido mucho también.

Peor aun es notar que esas fronteras de metal también son fronteras ideológicas y del corazón, que tan sólo alimentan el dsitanciamiento, la animadversión e incluso el odio entre los pueblos.

viernes, 6 de noviembre de 2009

De última

Por cierto, lo que es un postre para la mente cansada es ver a "juanito" inmortalizado en una estatua. Si el hombre ya había perdido el piso, áhora va a creer que sí puede volar de verdad.

Decreto Presidencial

Esta vez nuestro señor Presidente se la baño (dirían mis amigos regios): ahora resulta que los signos de la economía que él ve y su equipo le informa, indican que la recesión llegó a su fin y que ahora prácticamente por decreto presidencial todo será jauja, para arriba, para mejorar pues. Los empresarios le contradicen indicando que tanto las ventas, las utilidades y por consecuencia los empleos siguen cayendo. Los estados indican que el costo social de incrementar los nuevos impuestos será mayor a lo recaudado. Las remesas siguen a la baja, la migración a la alza, los precios, el desempleo, la inseguridad. Me pregunto si estarán contabilizando en las cifras que le pasan a Calderón el descontento social, la desesperación de la gente que ya no tiene dinero para cubir sus necesidades básicas, o si le estarán informando que la econom+ía informal crece en personas que la ejercen, mas no en ingresos, y menos en recaudación.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Cavernícola

"¿Qué te pasa?", preguntó ella. "Nada", conestó él. En la mente de ambos una vorágine de pensamientos disonantes llenos de suposiciones y miedos claroscuros comenzó a girar en un estruendoso e incómodo silencio que separó sus miradas y de paso reprimió un ligero roce de manos, ahogándolo en un cerrar de puños.

Ella sabía -o creía saber- que algo estaba mal, que la expresión del rostro adusto de aquél, su tono de voz que se escuchaba media octava más grave, el pequeño tamborileo de sus dedos y su mirada baja, como extraviada, significaban que algo no estaba bien, que existía un problema y que él no la estaba haciendo parte de él. O peor aún, que el problema podría ser ella y él no se atrevía a decírselo. Pero ¿qué podría ser? ella se preocupaba todos los días por complacerlo, por llenarlo de atenciones a un grado que otras pensarían que exageraba: tenía su ropa limpia, la comida lista, la casa aseada y a los chicos impecables, para que él no moviera casi ningún dedo al llegar. Tanto se ocupaba de él, pensaba, que hasta de ella misma se estaba olvidando, "¡claro!", se decía "soy casi su esclava, pero no es para compartir conmigo lo que le pasa o decirme si algo estoy haciendo mal" pensaba mientras comenzaba a tener una sensación de enojo. No paraba de cuestionarse por qué aquél hombre al que le dedica horas incontables de atención y esmero, no era capaz de sincerarse y platicar con ella, de compartir sus sentimientos, de abrir su caparazón de hombre rudo y permitir que entre la mujer que según él ama, aunque ella a esas alturas ya lo dudaba con más fuerza. Ahora, ya con una furia interna, dudaba de la honestidad de ese hombre, incluso de su capacidad de amar. No concebía que ella estuviera tan ciega y no pudiera ver el monstruo con el que estaba compartiendo su vida y sus mejores años de juventud, ¡no podía ser! ¡qué estúpida! ¡cómo no escuchó las advertencias! ¡cómo no vio las señales desde el principio!

Así que decidida a poner un alto a ese tormento de incertidumbre, volteó hacia él y con un gesto serio, de esos que se ponen cuando uno quiere ser mirado, le dijo: "Sé que tienes algo, estoy segura, nadie te conoce mejor que yo. Dime que pasa porque esto no puede seguir asi." Sabiendo que no podía dejar de responder, decidió ser totalmente honesto con ella y compartir sus preocupaciones, al fin ella seguramente entendería. "por como están las cosas..." se sinceró, "...mucho me temo que el Barcelona no será campeón este año".

27

El número 27 es simplemente interesante, ya sea por lo obscuro o por lo mágico que lo envuelve (y casi siempre, relacionado con la música): Janis Joplin, Robert Johnson, Kurt Kubain, Jimmie Hendrix y muchos más músicos talentosos murieron a los 27 años. Mozart nació un dia 27 y compuso 27 conciertos de piano y orquesta. También se le asocia con la escena punk del East Bay en Estados Unidos y muchas canciones de diversas bandas incluyen el número 27 en su lírica o toman 27 como su nombre de guerra.

En otros ámbitos, el 27 también resalta por diversos motivos: en religión el Nuevo Testamento tiene 27 libros; en arte, 27 son las lineas trazadas y usadas para encontrar el Punto Dorado de equilibro visual; 27 es el número perfecto según algunos sexólogos para una orgía mágica...

Pero hoy, el 27 significa otra cosa para muchos: en el beisbol, ayer los Yankees ganaron su campeonato No. 27 en la historia (por cierto, cada partido de beisbol dura 27 outs oficiales por cada equipo). Gran regalo para mi, que nací un dia 27 también.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Muerte

Es curioso cómo viviendo en una cultura que venera, añora e, incluso, se mofa y reta a la muerte, con celebraciones llenas de música colorida y colores estruendosos, es curioso decía que en esta cultura nos cueste tanto trabajo hablar o pensar siquiera en la propia muerte. Podemos pensar en nuestros muertos e incluso ignorar o hablar fríamente de los muertos de otros como si fueramos un noticiero tétrico, pero se nos eriza la piel y las ideas cuando nuestro fallecimiento (que fea palabra, por cierto) se cruza como idea fantasmal en nuestras mentes frágiles.

En la radio escuché un programa hablando de la "previsión a futuro", como elegantemente los mercadólogos llaman al hecho de adquirir para uno mismo un "PaqueteMueras" (féretro, velorio y demás servicios requeridos ante lo inminene de la muerte), y me llama la atención descubrir que muy pocas personas, y mucho menos los jóvenes, están dispuestos a pagar un servicio a futuro como éste, no tanto por la falta de $$, sino por la renuencia a pensar en nuestra "ausencia permanente", según escuchaba otro término elegante y maquillado para no llamar a la muerte por su nombre (¿cómo se llamará?).